El barrio de La Ciudad, que comprende el perímetro del casco histórico amurallado de Ronda y está atravesado de norte a sur por su principal eje, la calle Armiñán, atraviesa una grave situación de deterioro.
Desde hace más de dos años, los vecinos de esta zona vienen trasladando reiteradamente sus quejas al Gobierno local. Una de las más recientes se produjo tras el derrumbe de una vivienda en la calle Cuesta de Santo Domingo y el desprendimiento de parte de una torreta de la muralla nazarí durante las intensas lluvias de la pasada primavera.
Los vecinos sostienen, además, que el Plan Especial del Centro Histórico no está dando respuesta adecuada a la rehabilitación de los inmuebles que se encuentran en estado de ruina. La Asociación de Vecinos de La Ciudad, junto con otras entidades vecinales, presentó ocho alegaciones —de las 73 registradas al plan— que fueron rechazadas por el equipo redactor.
La realidad demuestra que el plan no está consiguiendo su objetivo. En lugar de facilitar la recuperación de los inmuebles, no ofrece unas condiciones que permitan su reconstrucción de forma suficientemente atractiva y económicamente viable para sus propietarios.
El resultado es un barrio emblemático en una situación preocupante: algunos edificios se encuentran en estado de ruina y otros presentan riesgo de derrumbe, lo que afecta tanto a la seguridad de los vecinos como a la conservación del patrimonio y a la propia imagen de Ronda.
Recuperar un barrio que no puede seguir deteriorándose
Consideramos imprescindible desarrollar un plan estratégico de recuperación integral de La Ciudad que permita poner en uso los miles de metros cuadrados actualmente abandonados o en desuso.
La recuperación debería orientarse a generar nuevas viviendas y establecimientos, pero también a mejorar las infraestructuras básicas del barrio: saneamiento, abastecimiento de agua, electricidad y otros servicios necesarios para recuperar su plena habitabilidad.
El plan debería estudiar, además, la posibilidad de habilitar aparcamientos subterráneos en determinados solares, destinados prioritariamente a los residentes de la zona. La falta de aparcamiento y las dificultades de acceso son algunos de los problemas que condicionan la vida cotidiana en el casco histórico y dificultan también la llegada de nuevos residentes.
Recuperar La Ciudad no puede limitarse a conservar fachadas o edificios aislados. Es necesario devolverle vida al conjunto histórico, favoreciendo que vuelva a ser un barrio habitable, atractivo y dinámico.
Patrimonio y futuro
La recuperación de las viviendas y de los espacios actualmente abandonados debe ir acompañada de una estrategia de protección y puesta en valor del patrimonio histórico de Ronda.
Es fundamental recuperar la habitabilidad de las casas de La Ciudad y avanzar hacia la declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO de este conjunto histórico, junto con el Puente Nuevo y su entorno.
Conservar el patrimonio no debe significar convertir el casco histórico en un espacio vacío o exclusivamente turístico. La mejor manera de conservarlo es conseguir que vuelva a estar habitado, que tenga actividad económica y que sus edificios puedan mantenerse en condiciones adecuadas.
Casa noble de Antequera reformada con viviendas independientes en su interior.
Imágenes cedidas por Frank Tejada
Un compromiso para la próxima legislatura
La recuperación de La Ciudad debe convertirse en una prioridad política. Por ello, los programas de los partidos que concurran a las próximas elecciones municipales deberían especificar claramente qué medidas pretenden adoptar para recuperar este entorno único y emblemático de Ronda.
No basta con reconocer el problema. Es necesario establecer una estrategia, determinar las actuaciones prioritarias y crear las condiciones que permitan movilizar tanto la inversión pública como la privada.
Ronda necesita un plan que armonice los intereses públicos y privados, haga viable económicamente la rehabilitación de los inmuebles y permita recuperar progresivamente las viviendas, los establecimientos y los espacios actualmente abandonados.
La Ciudad no puede seguir deteriorándose. Recuperar el casco histórico significa proteger nuestro patrimonio, mejorar la seguridad, recuperar viviendas y devolver la vida a uno de los barrios más importantes de Ronda.









