Habría que empezar interiorizando que Ronda ya no ocupa dentro de la provincia de Málaga y mucho menos en Andalucía la posición política que en algún momento tuvo y que en la mente de muchos rondeños cree que merece. La realidad es bien diferente.
Dentro de la provincia de Málaga, Ronda y la Comarca se han convertido en esa molestia que no tiene nada que interese al resto de la provincia y a la que tratan con displicencia. Muchas palmaditas en la espalda para regalar el ego del rondeño ingenuo y poco más. No les interesan ni los ansiados votos. En cualquier barrio de cualquier población de la costa hay más votos potenciales que por estos lares. Así, que hay que empezar por asumir que hoy por hoy la indiferencia es lo más a lo que Ronda y la Comarca pueden aspirar.
Mucho, muchísimo, ha contribuido a ello la clase política rondeña gobernante en los últimos lustros. Todos, absolutamente todos han padecido de agorafobia política crónica. Durante años se ha visto construir autovías y Hospitales socio sanitarios, claro, desde la oposición y una vez en el poder municipal todos los esfuerzos para la Feria de Pedro Romero y la Semana Santa, que se hacen muchas más fotos.
En la anterior legislatura autonómica se tenía representación por parte de los dos grandes partidos. En las recientes elecciones andaluzas ninguna. Candidatos rondeños y serranos en el furgón de cola de las listas haciendo bulto, simples palmeros.
Si Ríos Rosas levantara la cabeza nos diría cuatro cosas, con ese magnífico genio que tenía, el montejaqueño Lorenzo Borrego otras cuatro y Fernando de los Ríos permanecería en silencio, era su natural, pero lo pensaría.
Desde Ronda han salido en periodo democrático: Diputados en Cortes, parlamentarios en San Telmo y eurodiputados. Ahora la única representación serrana que queda es una diputada provincial en la Diputación de Málaga, un cargo menor sin capacidad alguna de decisión ni la obligación de gestionar, más relleno.
Definido el escenario no debería extrañar la dinámica que se lleva viviendo desde hace años en el tema de las comunicaciones. La de veces que prometieron el AVE y ahora ni trenes para ir a Benaoján hay. Carreteras rectas a la Costa prometidas por varios partidos y la construida en los años 60 se rompe con cualquier lluvia. Ahora la moda es esperar la Autovía, porque desde Ronda lo único que se hace es esperar. Mientras se espera se están perdiendo las comunicaciones ferroviarias bajo el manto del corredor mediterráneo. La Comarca de Ronda nació y vivió desde la construcción de la comunicación Algeciras-Bobadilla. Proyecto en el que Ronda tuvo una decisiva intervención, eran otros tiempos.
La panacea del corredor mediterráneo no está pensada para Ronda. Aquí sufriremos el paso a cualquier hora, preferentemente de madrugada, de largos trenes de mercancías que descargarán en el punto seco de Antequera. Ronda y la Comarca no tiene ni representación ni la más mínima influencia en este proyecto. Recuerdan la imagen de la vaca rumiando viendo pasar el tren, la vaca ya está empadronada en Ronda, luego puede pasar con su coche por el puente nuevo sin que la multen. Para eso ha quedado Ronda.
La clase política rondeña, en este tema se limita a defender a los suyos, o lo que creen ellos que son los suyos y atacar al adversario o lo que creen ellos que son sus adversarios. Si uno exige la autovía, los otros exigen el tren porque corresponde a una institución no gobernada por ellos y viceversa. Un juego de niños.
Entretanto venden que un kilómetro perteneciente a otra autovía es la que viene a Ronda y que están cumpliendo. El rondeño en la Feria de Pedro Romero o sacando al Cristo de su devoción. El kilómetro que venden nada tiene que ver con Ronda, más bien con Campillos. Kafkiano.
Con este panorama hay que concluir que Ronda debe salir de la situación en la que se encuentra por sus propios medios, sin nuevas comunicaciones a medio y largo plazo. El primer kilómetro de futuras comunicaciones se asfaltará en las urnas. Se necesitan políticos que salgan ahí fuera y abandonen la mesa camilla. Un anuncio en Internet lo mismo sirve de algo.








