El anuncio de la prolongación de la A-357 entre Casapalma y Cerralba, con 4,2 kilómetros de trazado, una inversión superior a 50 millones de euros y un plazo de ejecución de 36 meses, es una buena noticia. Pero no resuelve la cuestión fundamental: ¿cuándo estará terminada la conexión rápida y segura entre Málaga y Ronda?
El proyecto de la autovía Málaga-Ronda-Campillos comenzó a plantearse en 1992. Han pasado 34 años y Ronda continúa esperando. Durante este tiempo se han sucedido gobiernos, proyectos y anuncios. Incluso en 2010 se adjudicó una actuación que finalmente no llegó a ejecutarse.
A estas alturas, seguir explicando qué hizo o dejó de hacer cada gobierno resulta insuficiente. La pregunta que deben responder las administraciones es mucho más sencilla: ¿qué se va a hacer durante los próximos diez años?
Una infraestructura necesaria para toda la Serranía
La conexión Málaga-Ronda-Campillos no es una obra pensada únicamente para Ronda o para el turismo. Es una infraestructura fundamental para buena parte del interior de la provincia. Las comarcas de la Sierra de las Nieves, la Serranía de Ronda, Guadalteba y el Valle del Guadalhorce reúnen alrededor de un cuarto de millón de habitantes que utilizan estas vías para trabajar, estudiar, acudir al médico, hacer compras o realizar gestiones.
Por eso, hablar de esta carretera es hablar de movilidad, seguridad y calidad de vida.
La situación actual está lejos de responder a esas necesidades. Las curvas, el tráfico, las retenciones, los puntos conflictivos, las obras y los accidentes forman parte de la experiencia cotidiana de quienes utilizan esta conexión. Además, cuando se produce un accidente o un desprendimiento, la falta de alternativas convierte cualquier incidencia en un problema para toda la comarca.
El desprendimiento sufrido en la A-397 en marzo de 2025 lo demostró. El corte durante meses de una de las principales conexiones de Ronda con la Costa del Sol Occidental provocó desplazamientos mucho más largos, mayor gasto en combustible y dificultades para trabajar y desplazarse.
Mejorar las comunicaciones también es luchar contra la despoblación
La Serranía afronta además un problema de pérdida de población. Las causas son múltiples: falta de empleo, envejecimiento, dificultades de acceso a la vivienda y servicios insuficientes. Las comunicaciones no pueden resolver por sí solas esta situación, pero sí pueden contribuir a frenarla.
Una buena conexión permite que una familia pueda vivir en un municipio pequeño y desplazarse a Ronda, que un trabajador pueda acceder a Málaga, que una empresa transporte sus productos con mayor facilidad y que un joven pueda estudiar o trabajar sin verse obligado a marcharse.
Mejorar las comunicaciones significa hacer que quedarse sea un poco más fácil.
Málaga está cada vez más cerca, pero Ronda no tanto
Málaga y su área metropolitana han experimentado una profunda transformación en las últimas décadas. El crecimiento económico, el turismo, el desarrollo tecnológico y la llegada de nuevas inversiones han reforzado el peso de la provincia.
Ronda y la Serranía deberían poder beneficiarse mucho más de esa proximidad.
Una conexión rápida podría facilitar que empresas y profesionales considerasen la comarca un lugar más atractivo para vivir, trabajar e invertir. La distancia entre Ronda y Málaga no es excesiva; lo que resulta desproporcionado es el tiempo y la dificultad que todavía puede exigir recorrerla.
Cuando también falla el tren
El problema de las comunicaciones no termina en la carretera. El ferrocarril atraviesa también una etapa complicada debido a las obras de modernización de la línea Bobadilla-Ronda-Algeciras, que han provocado interrupciones del servicio.
La modernización es necesaria y debe valorarse positivamente. Ronda necesita un tren moderno, seguro y competitivo. Pero mientras las obras avanzan, cuando el ferrocarril deja de funcionar, la carretera se convierte prácticamente en la única alternativa.
Por eso no se trata de enfrentar carretera y ferrocarril. Ronda necesita ambas infraestructuras. Necesita un tren fiable que la conecte con Málaga, Algeciras y el resto de Andalucía, y necesita carreteras capaces de garantizar desplazamientos seguros y razonablemente rápidos.
Una comarca no puede depender de una sola vía de comunicación, especialmente cuando esa vía puede quedar afectada por un accidente, un desprendimiento o un temporal.
Lo que se necesita es una hoja de ruta
No se pide que la autovía esté terminada mañana. Una infraestructura de esta dimensión requiere proyectos, estudios, expropiaciones, presupuesto y años de ejecución.
Lo que se pide es algo mucho más sencillo: un calendario completo y público.
La Junta debería explicar qué tramos quedan pendientes, qué proyecto corresponde a cada uno, cuánto costará, cuándo se licitará, cuándo comenzarán las obras y cuándo está previsto que terminen.
Ronda y la Serranía necesitan una hoja de ruta completa desde Málaga hasta Ronda.
Que la autovía deje de ser una cuestión de partidos
Durante demasiado tiempo esta infraestructura ha servido para que unos gobiernos culpen a otros. Pero a los ciudadanos les importa cada vez menos quién tiene la responsabilidad política. Lo que quieren es llegar a Málaga de forma segura y en un tiempo razonable.
La carretera no tiene color político. Tampoco lo tienen los accidentes, las horas perdidas en los desplazamientos, el coste del combustible o las oportunidades que se pierden cuando las comunicaciones son deficientes.
Por eso sería deseable que todos los partidos de Ronda y de la Serranía fueran capaces de alcanzar un acuerdo básico: reclamar conjuntamente la finalización de esta infraestructura.
Ahora toca continuar
El inicio de las obras entre Casapalma y Cerralba debe recibirse con satisfacción, pero también con sentido crítico. Después de 34 años, 4,2 kilómetros no pueden ser el punto final: tienen que ser el comienzo.
Ahora toca saber qué viene después y garantizar que el proyecto tenga continuidad. La Serranía necesita una conexión rápida, segura y moderna con Málaga.
Lo necesita el turismo, pero sobre todo lo necesitan sus vecinos: trabajadores, empresarios, transportistas, estudiantes, mayores, jóvenes y todos los municipios que dependen de Ronda.
El mensaje debería ser sencillo y compartido por todos:
«Gracias por empezar. Ahora terminen».
Después de más de treinta años de espera, Ronda ya no necesita otra promesa. Necesita saber cuándo llegará, por fin, la autovía
