Ronda volvió a vivir ayer una de esas tardes que forman parte de su identidad. Después de dos años de ausencia, la Corrida Goyesca regresó a la Real Maestranza de Caballería coincidiendo con la reapertura de la plaza tras su reforma.
La Goyesca no es toda la Feria, pero sí una de sus citas más reconocibles. Forma parte de ese conjunto de tradiciones, encuentros y celebraciones que cada año dan personalidad a la Feria y Fiestas de Pedro Romero.
Una plaza renovada
La Real Maestranza fue una de las protagonistas de la jornada. El histórico coso volvió a abrir sus puertas después de las obras mostrando una imagen renovada, pero manteniendo la personalidad y el valor patrimonial que lo convierten en uno de los espacios más emblemáticos de Ronda.
La reforma permitió recuperar el esplendor de la plaza sin romper con su historia. Tradición y renovación se encontraron así en una misma tarde, en un escenario que volvía a llenarse después de dos años.
Ronda se vistió de Goyesca
Como ocurre cada año, la corrida volvió a reunir a aficionados, visitantes y numerosas personalidades de la cultura, la política, la sociedad, el mundo empresarial y el espectáculo.
Los trajes goyescos, los vestidos de gala y la particular estética de la jornada llenaron de ambiente los tendidos y convirtieron la Maestranza en uno de los grandes puntos de encuentro de la Feria.
Durante unas horas, Ronda volvió a ofrecer una de sus imágenes más características: una ciudad celebrando sus tradiciones y recibiendo a quienes llegan para compartirlas.
Y hubo toros
El cartel reunía a Diego Ventura, Morante de la Puebla, José María Manzanares y Juan Ortega.
Ventura abrió el festejo a caballo y protagonizó una actuación basada en el riesgo y el dominio de los terrenos, que fue premiada con dos orejas.
Morante no encontró en sus dos toros las condiciones necesarias para desarrollar plenamente su tauromaquia. Dejó algunos detalles de su particular concepto, pero se marchó sin premio.
Manzanares tuvo una tarde desigual. Tras un primer toro con pocas posibilidades, encontró mayores opciones en su segundo y construyó una faena de menos a más que terminó con dos orejas.
El gran protagonista artístico fue Juan Ortega. El sevillano encontró mayores posibilidades en su lote y dejó algunos de los momentos de mayor belleza de la tarde. Su toreo pausado y templado conectó con los tendidos. Cortó una oreja en su primero y dos en el segundo.
Ventura, Manzanares y Ortega salieron a hombros.
El ganado ofreció un comportamiento desigual y no siempre tuvo la fuerza y la transmisión que exige una cita de esta importancia, pero el resultado de las faenas fue solo una parte de una jornada cuyo significado iba más allá del ruedo.
Un emblema de la Feria de Pedro Romero
El regreso de la Goyesca supone recuperar una tradición estrechamente vinculada a la historia taurina de Ronda y a la figura de Pedro Romero. Pero su importancia está también en formar parte de una celebración mucho más amplia.
La Feria de Pedro Romero es la ciudad en la calle, la cultura, la música, los encuentros, las tradiciones y la manera en que Ronda celebra su propia identidad. La Goyesca es una de sus expresiones más singulares y reconocibles, una pieza fundamental dentro de ese conjunto.
Ayer, con la plaza renovada, los tendidos llenos y el ambiente recuperado después de dos años, esa pieza volvió a encajar. La Goyesca regresó a la Maestranza. Y, con ella, una parte esencial de la Feria de Pedro Romero volvió a estar en su sitio.
